Los ácaros son habitantes habituales en cualquier domicilio y se acumulan especialmente
en habitaciones como dormitorios. Los colchones de las camas
constituyen su refugio ideal y suelen crecer en número en épocas de
altas temperaturas y lugares con niveles de humedad elevados.

Existen
varias formas de evitar o minimizar su aparición, como explican desde
Infosalus.
Como explica el doctor Ildefonso Luna Ortiz en la web de la Sociedad
Gallega de Alergia e Inmunología Clínica "los ácaros son reconocidos
como los responsables de la alergia al polvo doméstico desde finales de
los años 60 y son una de las causas de alergia más frecuente en la
actualidad".
Los síntomas de la alergia a los ácaros incluyen
taponamiento nasal, secreción, estornudos y picor (rinitis) o incluso
episodios de asma bronquial caracterizados por dificultad respiratoria,
accesos de tos y la escucha de silbidos, también se pueden producir
picor de ojos y lagrimeo.